26.11.2025.- VOX Requena ha emitido un comunicado denunciando la postura adoptada por el gobierno local con la solicitud de la implantación en San Antonio de una planta de biogás y de la instalación de varias empresas de fotovoltaica.
Lo que está ocurriendo en Requena no es transición energética. No es innovación. No es sostenibilidad. Lo que está llegando es una industrialización encubierta del campo, disfrazada de energía verde, pero con la misma lógica depredadora que la minería del siglo XIX: explotación del territorio sin retorno para sus habitantes. Las grandes compañías energéticas no vienen a generar riqueza en Requena: vienen a llevársela. Pero no es la única devastación que pende sobre nuestro territorio. La instalación de una planta llamada de biogás, lo que le da una pátina verde, y más concretamente de revalorización de residuos, se presenta ahora en nuestro horizonte. Nos quieren convertir en algo muy simple: Un territorio sacrificado para abastecer a otros. Una zona de extracción energética y un vertedero de residuos que consumirán nuestros recursos hídricos, edafológicos, energéticos y paisajísticos y que, por ende, redundarán en la pauperización de toda actividad laboral, comercial y turística que se realiza en nuestro territorio.
No nos gusta en absoluto la postura que recientemente ha adoptado el gobierno local. No nos gusta el modelo de residuos y placas a que nos abocan las políticas municipales. A la hora de redactar esta nota de prensa, fruto de una larga y meditada reflexión, desconocemos si la palabra que ahora pronuncian PSOE y PRyA sobre la planta de residuos y biogás tendrá la misma validez que las expresadas sobre las instalaciones solares. No seremos, lo anunciamos, cómplices de engaño alguno: ni del que se produjo, ni del que pueda producirse.
Mientras la energía producida aquí viajará hacia polos industriales y urbanos para generar riqueza, empleo y PIB en otros lugares, lo que se quedará en Requena será, si los citados proyectos salen adelante:
- el impacto visual,
- el enrarecimiento del aire y la pérdida asociada de nivel de vida, 1
- la pérdida agrícola,
- la degradación del paisaje,
- la disgregación del territorio vitivinícola,
- el desarraigo de la población,
- el posterior despoblamiento,
- el empobrecimiento estructural de nuestras aldeas,
- y en definitiva, los residuos y cuanto no pueda ser reciclado.
Si no se frena ahora, Requena corre el riesgo de ser señalada oficialmente
como zona de sacrificio rural:
- Energía para las ciudades.
- Impacto para los pueblos.
- Beneficios para empresas ajenas.
- Costes para generaciones futuras.
Por todo ello, en VOX Requena creemos imprescindible dotar a los requenenses de una herramienta que proporcionará un marco legal clave que les faculte para disponer de la información de forma transparente y participar activamente en la toma de decisiones. La protección y gestión del medio ambiente y del medio rural, la participación en la toma de decisiones y el ejercicio de la justicia en materia ambiental son los pilares de la soberanía ciudadana en materia tan sensible como la que nos ocupa. Por todo ello hemos elevado una propuesta para su discusión en el Pleno Ordinario que se celebrará el próximo mes de diciembre. Se trata de la creación de una comisión ciudadana permanente de supervisión y control de proyectos de energías renovables de alto impacto en nuestro término municipal. La supervisión en cada paso y de cada trámite de los proyectos de instalación de plantas fotovoltaicas y de la planta de biogás, es una preocupación expresada no solo por los partidos políticos, sino también por el tejido asociativo de Requena y, por supuesto, por los ciudadanos. Este tipo de instalaciones cumplen de forma indudable el criterio de alto impacto sobre nuestro territorio y serán objeto de supervisión de la comisión que esperamos se apruebe.
Por último, desde VOX queremos resaltar otra vez la preocupación que nos produce padecer un gobierno local –PSOE y PRyA- que ha faltado a la palabra dada en materia de mega plantas fotovoltaicas a las gentes de Requena y de sus 25 pedanías. Sin la quiebra de confianza que este “cambio de opinión” ha supuesto, tal vez no habríamos considerado la necesidad de crear esta comisión.

